Soy profesora en una preparatoria. En una ocasión les puse una película a mis alumnos; como uno andaba en la pendeja, paré la cinta y le pedí que la explicara. El menso se puso loco, me retó y dijo que si lo hacía lo invitaría a cenar. Le entré al juego y perdí porque el maldito hasta hizo un análisis. Entonces un sábado lo llevé a comer y de ahí a bailar, pero la bailada fui yo porque en un descuido me plantó unos besotes que prendieron mis hormonas en un segundo, tanto que lo invité a un hotel, donde lo hicimos toda la noche. El chamaco (9 años menor que yo) lamía y saboreaba mi entrepierna como si estuviera a punto de probar un delicioso pastelito. Claro, fue el único que sacó 10 en la clase.
Escrita por
ING.FRANKLIN
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